Euskadi reduce su Huella de Carbono un 13% en una década
24/07/2025
Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, ha presentado el primer informe sobre la huella de carbono de Euskadi, un indicador clave para medir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la demanda de bienes y servicios en la región.
El estudio ofrece una visión detallada de las emisiones asociadas al consumo de los hogares, las administraciones públicas y las inversiones en Euskadi para el periodo 2010-2021.
La huella de carbono de una región es un indicador ambiental que mide las emisiones de gases de efecto invernadero generadas en todo el mundo para satisfacer su demanda final de bienes y servicios, independientemente de donde se generen estas emisiones (consumo privado, consumo público e inversión).
Según el informe presentado, la huella de carbono de Euskadi en 2019 fue de 10,4 toneladas de CO2 equivalente por habitante, siendo ligeramente inferior a la media europea (10,9). Esta medida refleja el impacto ambiental de las actividades cotidianas de la ciudadanía vasca. De esta cifra, 7,8 toneladas de CO2 equivalente corresponden al consumo de los hogares, destacando el transporte, la alimentación y la vivienda como las principales fuentes de emisiones.
La huella de carbono de Euskadi es de 10,4 toneladas de CO2 por persona, cifra ligeramente inferior a la media europea.
El transporte representa el 31% de la huella de carbono de los hogares, con 1,8 toneladas de CO2 equivalente derivadas del uso de vehículos privados. La alimentación y bebida contribuyen con un 27% de las emisiones, mientras que la vivienda, incluyendo el consumo de energía y el mantenimiento, supone un 18% del total.
En este sentido, cabe destacar que la huella se ha reducido en el periodo 2010-2021 un 13%, lo que evidencia una reducción de todas las emisiones de las que Euskadi es responsable, tanto interna como externamente, así como un desacoplamiento entre la huella de carbono y la actividad económica, ya que entre 2010 y 2021 el PIB de Euskadi creció un 17%.
La huella de carbono de Euskadi revela que las emisiones asociadas al consumo en Euskadi son superiores a las emisiones territoriales, lo que indica que la región es una importadora neta de emisiones, es decir, consume energía producida en otros países. De ahí que las emisiones del consumo fueron un 33% mayores que las emisiones generadas dentro del territorio vasco, y entre un 15 y un 30% superiores que las emisiones del inventario del País Vasco (que incluye las emisiones generadas dentro del País Vasco y las de la electricidad de origen externo).
La huella disminuyó un 13% en el periodo 2010-2021
En este sentido, cabe destacar que la huella se ha reducido en el periodo 2010-2021 un 13%, lo que evidencia una reducción de todas las emisiones de las que Euskadi es responsable, tanto interna como externamente, así como un desacoplamiento entre la huella de carbono y la actividad económica, ya que entre 2010 y 2021 el PIB de Euskadi creció un 17%.
La huella de carbono de Euskadi revela que las emisiones asociadas al consumo en Euskadi son superiores a las emisiones territoriales, lo que indica que la región es una importadora neta de emisiones, es decir, consume energía producida en otros países, de ahí que en 2019, las emisiones del consumo fueron un 33% mayores que las emisiones generadas dentro del territorio vasco, y entre un 15 y un 30% superiores que las emisiones del inventario del País Vasco (que incluye las emisiones dentro generadas dentro del País Vasco y las de la electricidad de origen externo).
Euskadi es la primera región del estado que mide su huella de carbono, de acuerdo con metodología Eurostat.
Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, ha subrayado la importancia de este informe para la toma de decisiones en políticas ambientales. "Ser conscientes de cuál es la huella de carbono de nuestra actividad cotidiana es el primer paso para reducirla y contribuir a preservar nuestro entorno. Esta información nos permite entender mejor el impacto de nuestras actividades y nos ofrece una herramienta fundamental para diseñar estrategias de reducción de emisiones y avanzar hacia una economía más sostenible", ha afirmado el consejero.
El informe concluye con recomendaciones para reducir la huella de carbono en Euskadi, dependiendo del origen de las emisiones. En relación con el transporte, al que señala como “categoría de consumo más relevante en términos de huella de carbono”, recomienda reducir el uso del vehículo privado o hacer un uso más racional del avión.
Respecto a la huella de los bienes de consumo propone promover el consumo de productos con menor transporte, es decir, producidos en cadenas de suministro más cercanas y cortas, para reducir la huella asociada al transporte de mercancías por carretera.
En el ámbito de la alimentación apuesta por medidas contra el desperdicio alimentario, y la promoción de una dieta saludable. Respecto a la vivienda, propone políticas que fomenten la eficiencia energética de los edificios, así como un mayor uso y aprovechamiento del parque ya construido y eviten la construcción de viviendas nuevas, con los consiguientes beneficios ambientales, no solo por la conservación de suelos naturales, sino por la reducción de consumo de materiales, consumo de energía.
“La publicación por primera vez de la huella de carbono de Euskadi marca un hito en el compromiso del Gobierno Vasco con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, y representa un paso significativo hacia la concienciación y la implicación en la acción climática de la sociedad vasca”, ha concluido Mikel Jauregi.
Ventajas de medir la huella de carbono de un país
- Identificación de fuentes de emisiones: Permite identificar las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ayuda a diseñar estrategias específicas para reducirlas.
- Evaluación del impacto ambiental: Proporciona una evaluación clara del impacto ambiental de nuestras actividades, ayudando a entender cómo contribuimos al cambio climático.
- Establecimiento de metas: Facilita el establecimiento de metas de reducción de emisiones, tanto a nivel individual como nacional, y el seguimiento del progreso hacia estas metas.
- Políticas y decisiones informadas: Informa la creación de políticas y decisiones basadas en datos precisos, promoviendo prácticas sostenibles y la transición hacia energías renovables.
- Conciencia y educación: Aumenta la conciencia sobre la importancia de reducir las emisiones y educa a la población sobre prácticas más sostenibles.

